Este fin de semana leí una entrevista que le hicieron a Paola Valenzuela, kinesióloga, yogui quien nos dictó el taller de Yoganatomía que tomamos el año pasado junto a la Dani Olmos, y encontré muy intersante ciertos aspectos abordados del Yoga, donde dice que el primer y + importante efecto de dicha práctica es la alineación, que quiere decir que hombros, caderas, rodillas y pies permanecen en el mismo plano. Es decir que no hay un hombro + arriba que otro, ni una cadera + adelante y que al mismo tiempo la cadera conserva su curvatura natural.
En la práctica la alineación va ocurriendo de manera paulatina, al principo siempre cuesta, sale forzado, se tensa más de lo necesario, pero a medida que se profundiza, el cuerpo va mejorando sustantivamente su postura.
La mayoría de las personas que van a su consulta (yogaterapia) vienen derivados de traumatólogos u otros profesionales de la medicina quienes con mayor frecuencia aprecian positivamente la práctica del yoga en sus tratamientos.
El Yoga tiene efectos profundos en muchos niveles dice, fisilógico, circulatorio, respiratorio, endocrino, a nivel inmunológico, también afecta el estado mental y el estado emocional y el sistema músculo-esquelético. ( su especialidad). Además de la alineación el segundo efecto es la conciencia corporal, el tercero la elongación y el cuarto el fortalecimiento. Con las asanas los efectos van entrelazados, mientras se fortalece un grupo muscular, se va elongado otro, siempre en todas las posturas se trabaja alineación y conciencia.
La conciencia corpral puede ayudar a mejorar una disfunción y esa es la clave de cualquier tratamiento kinésico. Cuando se tiene una disfunción, el cuerpo aprende a que existe, y lo que debemos hacer es cambiar esa información, sería como resetear el disco duro. Y se hace a tavés de una secuencia de asanas (posturas) específica para la disfunción particular.
Hay tanta gente lesionada, que si practicara yoga se ahorrarían mucha plata y muchas horas de terapia. El yoga es preventivo, pero además reparador. Es impresionanate le cambio que se puede llegar a tener, y no sólo referente a aliviarr ciertos dolores, sino a la actitud que se desarrolla, a la manera que uno se mueve,uno se ve distinto. Basta con saber que la conciencia corporal enseña a tener los huesos en su lugar.
Hay que aprender a trabajar a través del dolor pero hay que reconocer el tipo de dolor, el dolor de estiramiento es un dolor bueno, es un dolor muscular completo, un dolor amplio, que tira varios puntos. Pero si el dolor que pincha, que pellizca, es punzante, es un dolor malo y hay que tener cuidado.
Las lesiones típicas de los practicantes de yoga son lumbago y disfunción sacro-ilíaco, rodillas y disfunción en la articulación gleno-humeral (hombro), como una consecuencia de una mala posición del omóplato. Como dice el maestro Iyengar, hay que respetar la expansión vertical del cuerpo hacia arriba, pero también la horizontal, hacia los lados, de hombro a hombro.
Para los interesados Paola Valenzuela trabaja en Santiago en varios centros como YogaMukti, Yogalab y tiene una consulta privada en la calle Estoril.





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